Video | Hipólito saluda iniciativa de Abinader de aumentar ayudas sociales

Por Sergio Reyes II

Hace tan solo unas horas que el candidato del cambio, Luis Abinader, acaba de informar al mundo, con la responsabilidad que le caracteriza, que se le ha confirmado el diagnóstico POSITIVO en la afección de Covid-19, epidemia que persigue con saña a la humanidad y que, en los últimos meses, ha cubierto de luto y dolor a la mayor parte de las naciones del mundo.

Al igual que al descollante dirigente político dominicano, también le ha sido diagnosticada la enfermedad a su esposa, Raquel Arbaje.

Antes que adentrarnos en análisis politiqueros que, en estos momentos, riñen con la condición humana y los sentimientos de solidaridad y amor al prójimo, entiendo que debemos actuar con serenidad y objetividad ante el delicado dilema que se presenta en estos momentos, de cara al certamen electoral que ha de celebrarse en la República Dominicana el próximo 5 de julio de este año.

Tal y como hemos visto en semanas recientes, un sinnúmero de personas de todos los estratos sociales y ocupacionales han sido golpeados por el flagelo del Coronavirus: unos han superado exitosamente la letal enfermedad, gracias a los eficientes servicios de la ciencia, la toma de los medicamentos adecuados, la observancia del debido reposo y aislamiento y, por sobre todo, la acción milagrosa de la cálida mano de Dios Todopoderoso.

Otros, no pudieron superar el percance y hoy forman parte de las frías estadísticas que atormentan a la humanidad y que nos hacen preguntarnos en qué fallamos y dónde estuvo el descuido o la falta de la acción adecuada?

Abinader y los suyos, como cualquier ser humano, es pasible de quedar encasillado en cualquiera de ambas estadísticas: la de bajas o la de recuperados. Eso lo habrá de definir el destino, en el curso de los próximos días.

Sin embargo, es oportuno definir que nadie puede ni debe afilar cuchillo para garganta ajena o, si se quiere, no debemos alegrarnos del aparente o coyuntural ‘mal ajeno’, porque en cualquier momento la fatalidad puede tocar, también, en nuestras puertas.

Con la fuerza del pueblo, Luis retornará a las calles, a seguir encabezando las ansias de redención del pueblo dominicano por un verdadero cambio en la política doméstica y para satisfacer las esperanzas de mejoría socioeconómica de los más desposeídos.

Como el ave fénix y con nuevos bríos, Abinader regresará a continuar infundiendo su permanente calidez , fe y esperanza, a un pueblo que ya no soporta un día más de plagas, ‘comesolismo’ y burdo clientelismo.

Quienes frotan sus manos y afilan hachas en la intención de hacer leña del que, entienden, es un árbol caído, deben saber que, en éste como en todos los casos, la última palabra la tiene Dios. Y la voz del pueblo, que espera con fe la recuperación de Luis, es la voz de Dios!

La historia de la humanidad está llena de ejemplos que ilustran todo cuanto puede hacerse gracias a la perseverancia y convicción en aquello que se persigue:

Franklin Delano Roosevelt fue diagnosticado con Polio a los 39 años y, a pesar de todos los pronósticos, supo sobreponerse a la temible enfermedad y conducir acertadamente, en su condición de presidente, el curso de los acontecimientos en los Estados Unidos, que se debatía en la vorágine de la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de estar postrado en una silla de ruedas, asumió el papel que demandaba el momento, convirtiéndose en uno de los artífices de la victoria aliada en esa fratricida contienda y hasta el momento de su muerte, en 1945, se mantuvo brillando como un faro de luz en la nación americana.

El tesón y la fe en los principios también estuvo presente en el ánimo de un líder de la estatura de Nelson Mandela, quien resistió con valor espartano decenas de años de encierro en las ergastulas de su país, dominado por una minoría colonialista de tez blanca, que ignoraba torpemente los derechos civiles de una mayoría de raza negra.

Puede decirse que el escenario de terror en que se convirtió el encierro de Mandela le sirvió de catapulta para alcanzar la presidencia de Sudáfrica (1994 – 1999), desde donde impulsó significativos logros que, hoy por hoy, han transformado radicalmente el modo de vida y la forma de pensar, no solo de los sudafricanos sino también de amplios sectores de opinión en el resto del mundo.

Las lecciones que nos brinda la historia deben ser asímiladas como enseñanzas de vida:
Luis Abinader ha de recuperarse de ésta afección, como lo han hecho otros antes que él. En su momento y siguiendo las recomendaciones médicas de lugar, dirigirá por todos los medios posibles la etapa final de la contienda electoral en la que están cifradas las expectativas de las grandes mayorías del pueblo dominicano.

Por ende, antes que desesperarnos, debemos cerrar filas y unirnos, en acciones de oración y aliento, por la salud de Raquel y Luis.

Que así sea!!

NYC. Junio 11, 2020.

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