Me quitan a mi tía

Milagro Portillo

Por  Milagro Portillo

Aunt Jemima es la tía que me ha acompañado por 60 años en los desayunos de los domingos, no concibo otra mezcla mejor para hacer las esponjosas panquecas. Pero ahora, la empresa Quaker Oats se empeña en retirar su imagen del mercado, a pesar de que tanto el nombre como su logotipo tienen más de 130 años acompañando a los consumidores. La causa, porque el personaje está basado en un estereotipo racial.

El reciente asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un agente policial en los Estados Unidos ha activado una serie de manifestaciones, que pretende llevarse por los cachos, a golpe y porrazo la historia del mundo.

No estamos negando, para nada, que las diferencias raciales y de cualquier índole sean desconocidas, pero resulta insoportable, por decir lo menos, que tengamos que calarnos que una generación Z vea ahora en cualquier documento, película, producto y cuanta producción anterior tuvimos que hay un condimento de machismo, homofobia, racismo. Eso sería en otras palabras, negar la historia del mundo. Censurar el pasado es en otras palabras, control social.

Censurar de igual forma a una obra del séptimo arte, catalogada como una de las mejores películas de todos los tiempos, nos referimos a Gone with the wind (Lo que el viento se llevó, título original en español), es inaceptable. Por que ello delata, que los que deciden por este camino de la censura les ha faltado empaparse de géneros épicos, históricos y románticos, que es a la final la adaptación que en el año 1939 tuvo una novela homónima, escrita por Margaret Mitchell en 1936. La plataforma de streaming HBO decide retirar la película de su catálogo porque según ellos, es una película racista.

Si seguimos dando gusto a estas generaciones terminaremos aceptando que acaben con nuestra historia, que a la final es también la historia de ellos. Sí estamos en un mundo, supuestamente más libre para elegir lo que queremos, entonces, valga la muletilla, dejen que decidamos por lo que nos de la real gana.

Uno de los colegios donde fui formada, La Presentación, se decía que en sus primeros años de creación no aceptaban, ni siquiera a niñas morenas, menos negras, dicho colegio pertenece a la congregación creada por la hermana Marie Poussepin, sin embargo, cambiaron con el tiempo sus normas de entradas para formar a las señoritas de las distintas épocas en la mayor de sus vertientes, como lo fue y sigue siendo, la educación. A ese colegio le debo gran parte de mi formación y no porque en sus comienzos fuera racista, dejaré de reconocer que me dio formación y el legado de amigas con la cuales he compartido mi vida.

En resumen, dejen que cada uno decida por lo que quiera, es la mejor forma de identificarnos como antirracistas, coherentes, proactivos ante las nuevas formas que se presentan en el mundo.

La autor es Consultora Internacional

SHARE