Un sábado más de la pandemia

Por Patricia Latour

Entre el 25 a 40% de las personas con Covid son asintomáticos y quizás ni lo sepan, contagiarán por lo menos de una a tres personas a su alrededor, empezando por supuesto por su familia en el mejor de los escenarios.

Un grupo de estos tendrá síntomas unos días después de contagiarse y les irá bien, no necesitarán más que hablar con su médico y quedarse en la casa pero aislados, bien aislados

Un grupo tendrá síntomas que lo postrarán y a los 8 días lo enviarán a las clínicas porque tiene neumonía, de estos un número que a muchos les parece bajito  cuando lo comparan con otras enfermedades o situaciones, o sea, comparar peras con manzanas, entrará en UCI y el 2 a 5 % los despediremos sin ni siquiera poder enterrarlos porque serán cremados.

El grupo que no tuvo síntomas o muy pocos síntomas increíblemente será diseminador de virus por más tiempo,  hasta 19 días, estos producirán una cantidad de anticuerpos neutralizantes más bajo que los que tuvieron peor curso  y la data hasta ahora dice que estos anticuerpos empiezan a bajar en semanas y ya no aparecen en unos tres meses en la mayoría de los que fueron asintomáticos. Aquí muchos están no sólo confiando en que ya “salieron de eso y ya tienen defensas contra el virus “ sino que incluso están invitando a otros a no tener miedo y salir para conseguir inmunidad.

Estos no saben que podrán volverse a contagiar y a contagiar a otros.

Se necesitan 5 mil millones de infectados (67% de la población mundial) para conseguir la famosa “inmunidad de rebaño” a los que tantos se están acogiendo como excusa para salir, saquen el 2-5 % de esos 5 mil millones y si los números les caben en su pantalla del celular, ese es el número de muertos  que se necesita para alcanzarla, no les parece un precio demasiado alto sobre todo cuando uno de los pagadores puede ser de tu familia o tú mismo?

Si caes en el grupo que necesitará ir al hospital, sabes que las posibilidades la semana que viene, pueden ser que hagan que te toque estar en una camilla en un pasillo, esto fue la constante en Europa ¿que sería aquí?

Nuestro personal de primera línea donde tenemos afortunadamente excelentes intensivistas, neumólogos, internistas,  enfermeras entre otros, llevan más tiempo que los europeos y los chinos vistiéndose cada día con un traje que ya los está haciendo preferir ponerse un pañal desechable porque solo pueden ir al baño cada 12 horas por ese incomodísimo traje que usan para salvar nuestras vidas y están humanamente cansados, como los admiro y les agradezco.

Pienso en que ellos están dejando de ver a sus familias y arriesgando la vida por nosotros, muchos de los cuales seguimos quedándonos en nuestras casas y los que podemos trabajar haciéndolo con todas las medidas posibles de protección no perdemos oportunidad de rogar e instruir por y para que  los demás respeten las indicaciones por todos, sobre todo por los más vulnerables que están a nuestro lado .

Pienso al ver reportajes y fotos en las  redes que independientemente los grupos de que se traten,  donde vivan, cuál sea su capacidad intelectual o económica, los que están afuera sin mascarillas socializando felizmente en medio de la mayor pandemia que la humanidad ha sufrido al final se igualan en insensatez, imprudencia, indolencia e irresponsabilidad. Pero son los que más se asustan porque aunque no sean expertos saben instintivamente  que su carga viral no es baja ni se adquirió casualmente.

Pienso en médicos ejemplares usando sus fines de semana de descanso repartiendo miles y miles de mascarillas a los que más lo necesitan salvando muchas vidas con eso y en las noches tristemente veo muchos de esas personas a cuyas casas llegaron esas mascarillas donadas, cantando en coros alcohol en mano (actividad de elevadísimo  riesgo) que “aquí no hay corona virus “ y no saben que caerán y cuando logren tener el resultado de alguna prueba quizás sea tarde ya .

Me preocupo mucho por los que necesitamos en mayor o menor medida trabajar expuestos día tras día pero al final caen en la balanza de las decisiones, en un platillo la vida y en el otro la economía, es difícil, pero para mí siempre la vida tendrá que pesar más  .

No conocimos ni primera, ni segunda guerra mundial, nos tocó otra guerra llamada Pandemia que no ha cobrado las vidas que pudo haber cobrado porque por semanas el mundo se paró; si no lo hubiese hecho, los millones de víctimas ya hubiesen superado las de las dos guerras y anteriores pandemias y esta cifra muchos no las quieren admitir.

¿Qué  hacer para conseguir  que los que tengan por obligación que salir a trabajar mantengan y defiendan la distancia mínima que salva vidas?

¿Qué hacer para conseguir que usen  una mascarilla aun cuando deciden a pesar de todo que van a la reunión de su familia o amigos a la que están invitados increíblemente?

¿Qué hacer para no necesitar un mandato gubernamental que nos obligue a hacer lo que el sentido común debería habernos llevado a que fuese hábito hace meses?

Al final, toda la ciencia de los mejores cerebros del mundo trabajando a máxima capacidad  como jamás había sucedido en la historia de la medicina, ni todos los webinares médicos diarios que nos arropan hasta la saciedad a los profesionales de la salud, toda la big data tan útil, no tienen más fuerza para evitar que te contagies y te enfermes o mueras que estas tres frases:

Quédate en casa.  Lávate las manos.  Usa una mascarilla.

Seamos sensatos, es bien barato y salva vidas

Si leíste hasta aquí pido a Dios, te regale un buen fin de semana libre de contagio

La autora es Inmunóloga Clínica y Alergóloga

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